El misterioso final de FelipeII

Sin duda, estamos ante la que para mí es una de las historias misteriosas españolas más fascinantes y enigmáticas de la historia de nuestra piel de toro. Esta historia no se encuentra en libros ortodoxos de historia de España, por lo que sé que muchos compañeros historiadores me tacharan como mentiroso, herético o que me dejo llevar por la fantasía de aquellos tiempos oscuros. Pero lo cierto es que esta historia, olvidada a la fuerza  por los libros, existió y tuvo como protagonista ni más ni menos que al mayor monarca de todos los tiempo, Felipe II.  El gran monarca español del Siglo XVI dirigía la gran potencia económica y militar de aquellos tiempos, así como también se hizo erigir como la espada de la religión católica y de Dios. Por muchos escritores de antaño y actuales, a Felipe II se le conoce como  “la espada de Dios”, debido a la ideología de éste, su gran lucha contra la herejía de cualquier tipo y su lucha contra el maligno. Sin duda, para el Papado y las personas de fe de aquel tiempo, Felipe II, era la viva reencarnación del ideal cristiano del momento.

 

 

Durante su reinado, se quemaron cuadros, textos, obras y muchos otros objetos tachados de heréticos y maliciosos para la doctrina cristiana del momento. Era el auténtico martillo contra las nuevas ideas y contra lo oscuro. Todo esto lo podemos encontrar en los textos de historia de España más ortodoxos, pero lo que no sale en ellos, son los misteriosos acontecimientos que pasaron en la vida de Felipe II, en sus últimos años de vida.

Este monarca comenzó su vida ya de una forma extraña, ya que el parto de su madre duraría, ni más ni menos que 13 horas, pero nos tenemos que acercar al final de la vida del monarca para ver estos misteriosos años. Comenzaremos el camino del misterio, cuando Felipe II ordena construir lo que será una de las mayores obras arquitectónicas de nuestro país que hoy en día sobrevive a los tiempos, El Escorial. Para su construcción, Felipe II, espada de Dios, galante de la seguridad de todos los cristianos, azote del mal, comenzó a juntarse con hechiceros, nigromantes, alquimistas, arquitectos de dudosa ética católica, etc. Estos emprendieron la búsqueda del lugar ideal para construir lo que sería el gran templo de la cristiandad, el que para Felipe II sería, el nuevo templo de Salomón. Lo encontraron según sus cábalas e investigaciones a pocos kilómetros de la capital del reino, Madrid, en el Escorial. El lugar de construcción del monasterio ya tenía una historia oscura, era conocido por los habitantes de los páramos cercanos, como la boca del infierno. Era sin duda un lugar marcado por las habladurías. Se creía que el mismísimo mal corría a sus anchas por aquellos parajes naturales. Algo ilógico hacía pensar que el estandarte de la cristiandad, Felipe II, iba a aceptar este lugar para poner la primera piedra de aquel monasterio, que pretendía ser la admiración de todo el mundo occidental cristiano. Pero lo cierto, es que la cúpula de personajes misteriosos con los que se rodeaba el monarca, le presentaron la propuesta y Felipe aceptó sin más dilación.

 

Muchos investigadores al ver esta acción del monarca, han pensado que Felipe accedió a construir el monasterio  en ese enclave, ya que quería tapar aquel nexo, aquella puerta hacia el otro lado oscuro, que los que vivían cerca decían que allí existía. La llamada puerta del infierno sería tapada por el escudo real y divino, para que nunca jamás pudiera ser abierta. Para la construcción del monasterio Felipe contrató al arquitecto Juan de Herrera. Un personaje muy enigmático y extraño, igual que aquel grupo de personajes con los que ahora se codeaba el monarca.  Este arquitecto pasaría a la posteridad como el constructor de aquel trabajo majestuoso mandado por la monarquía, como es el Escorial. Era también un arquitecto seguidor de la proporción mágica.

 

 

 

 

Con todo ya previsto, las obras y la obtención del material para la construcción del monasterio comenzaron  pronto con ella, los sucesos extraños como mínimo. En 1577 los canteros que trabajaban en la  obtención de aquellos enormes bloques de piedra para la construcción del monasterio, pronto comenzaron a morir, una extraña enfermedad se fue cebando con ellos, hasta tal punto que hubo protestas y momentos de nerviosismo. Nadie podía decir en aquel momento porque morían aquellos obreros de la piedra. Sólo sabían que el número de obreros bajaba considerablemente cada noche, y que cuando las campanas de la iglesia tocaban a difunto, a lo lejos se podía ver como aquella dantesca escena era observada por un perro negro. Un misterioso perro negro, que como según recogen las fuentes observaba todos aquellos momentos trágicos en la construcción.  Conocemos a este diabólico y enigmático can, gracias a los escritos de Fray José de Sigüenza. Este monje que estuvo con el monarca en sus últimas horas de vida y recoge encuentros en los que este can es el protagonista a lo largo de la construcción del monasterio.

 

 

“No se hablaba en todo el reino de otra cosa, sino del perro negro de San Lorenzo, decían que le veían de noche alrededor de la fábrica (Monasterio del Escorial) “. Fray José de Sigüenza.

 

Este monje también en sus escritos recoge información de dicho can, en los últimos años de vida del monarca español, el cual lo ve y da fe de ello a sus asesores.

 

– ¿Y el perro negro ha vuelto a presentarse?

-Señor, desde que el padre Villacastín le dio caza y lo ahorcó, no se le ha vuelto a ver

-Yo le veo y le oigo en todas partes, sus ladridos me despiertan por la noche. Es preciso hacer conjuros para que no vuelva, me causa miedo.

Lo cierto es que como según cuentan los escritos de la época, el propio monarca lo veía todas las noches y se despertaba en medio del placentero sueño por causa de sus ladridos…

¿Qué entrañaba la figura del perro negro? ¿Era el maligno encarnado en can? ¿Era la respuesta del mal a la construcción del monasterio en la misma puerta hacia el inframundo?

 

Otro personaje enigmático y misterioso en la construcción del Escorial, es el bibliotecario de toda esa inmensa obra recogida por los asesores del monarca. Felipe II, quería que la biblioteca del Escorial fuese la más grande de toda la cristiandad. Pero lo que realmente era misterioso y como mínimo curioso, es como mandó recoger por todo el mundo libros tachados de heréticos y diabólicos, libros por los cuales, el sólo hecho de tenerlo te llevaba mediante una denuncia a morir en la hoguera en la plaza pública del pueblo o de la ciudad en donde vivieses. Felipe quiso construir el lugar más sagrado del mundo, pero dentro del incluyó aquellos libros que en esa época daban un miedo horrendo y atroz. ¿Por qué lo hizo? Nadie lo sabe, lo que sí es cierto, es que hoy en día se pueden encontrar en esa enigmática biblioteca, tanto libros religiosos, de grandes personajes de la cristiandad católica, como también al lado de ellos, los libros más heréticos de toda la humanidad de entonces.

Justo cuando comenzó a recoger libros oscuros o heréticos del momento, también mandó buscar todo tipo de amuletos, reliquias, etc. Nada más y nada menos que alrededor de  7.422 reliquias se dice que FelipeII llegó a recoger, y que hoy en día están en las colecciones del monasterio. Algunos investigadores han pensado en que esta búsqueda de reliquias de santos y amuletos, así como objetos sagrados, puede estar basada en dar protección a todo este recinto monumental sagrado, que  él mandó construir como estandarte de la fe católica.

Los años pasaban y el monarca con ellos envejecía, ya completado el Monasterio del Escorial, el monarca se decidió a viajar a este, para pasar los últimos años de su vida, no sin antes dejar varios sucesos enigmáticos. El monarca ya  muy enfermo, mandó  buscar el cuadro “ El jardín de las delicias” del autor El Bosco. Para muchas personas poco entendidas en estos temas, no comprenderán la importancia de esto, en estos últimos momentos de su vida. Pero todo cambia al saber que este pintor, El Bosco, es sin duda uno de los más heréticos de la historia. Su obra es un recorrido por el inframundo, por el infierno. Está llena de objetos y representaciones blasfemas, como pueden ser ver a un cerdo dibujado con hábito religioso, pájaros comiéndose a humanos, representaciones de seres demoniacos, etc.

 

Los asesores del monarca se recorrieron toda Europa para buscar este magnífico cuadro, hasta lograr encontrarlo y comprarlo. Fue enviado de inmediato al Monasterio del Escorial, lugar donde ya el monarca se encontraba muy enfermo y en sus últimos días de vida. Extrañamente el monarca decidió por expreso deseo suyo mandar subir  a sus aposentos este cuadro en 3 partes, para contemplarlo mientras  agonizaba. Su muerte no fue rápida e indolora, sino todo lo contrario, fue larga y dolorosa. Parece que el mismísimo demonio como respuesta a su monumental construcción, le estaba cobrando una deuda, una deuda de comenzó a cobrarse nada más se dio pistoletazo de salida a la construcción, con la muerte del gran número de canteros de piedras. Sabemos que Felipe II, el rey de reyes murió enfrente de este cuadro, hablando cosas incoherentes, según recogen las anotaciones de los que allí en su alcoba se encontraban, sabemos también  que en sus últimas palabras maldecía a los demonios que según él mismo veía en esos momentos y también a ese misterioso can, que en esos últimos momentos  pudo ver a lo lejos de su alcoba. Ese perro negro que los escritos cogen, y que muchos ciudadanos habían visto durante la construcción y que creían que era el mismísimo demonio, también estaba ahí en las últimas horas de vida de Felipe II, para acompañarlo en el paso a la muerte. Oficialmente el monarca falleció el 13 de Septiembre de 1598 en su aposento del Monasterio del Escorial.

 

Todavía hoy, si nos adentramos en el Monasterio del Escorial y vamos observando los cuadros en la pared de la basílica, podemos ver uno que simbólicamente nos recuerda que ese sitio está construido bajo la llamada, boca del infierno.  Este es el cuadro de Sánchez Coello, en el cual aparecen 2 personajes, uno de ellos San Agustín con la maqueta del Escorial y debajo de ellos un pequeño niño señalando un agujero en el suelo, en donde hay que poner la maqueta del Escorial.Ese agujero que señala el niño, al que muchos investigadores señalan como a Jesús, sería  la puerta o boca del infierno de una forma simbólica.

 

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¿Crees en las conspiraciones?

Tragedia en los Urales….

Todos pensamos que los hechos misteriosos son cosas del pasado, de épocas en las que no había aún fotografías ó incluso no había televisión, pero lo cierto es que el misterio no es solamente de esa época, sino también abarca a nuestro presente y a nuestro pasado más cercano. Es por esto, que se nos venga a la memoria en estos momentos una de las historias más extrañas y misteriosas de las que tenemos constancia, la trágica expedición de 1959 a los montes Urales. Fue llevada a cabo por estudiantes experimentados del Instituto Ural a los montes cercanos de la cordillera de los Urales. Un grupo normal, sin ninguna causa que nos haga  resolver el enigma que sobre ese grupo trágicamente se cernió sobre ellos.

 

Todo parecía darles a ver que la expedición que iban a hacer, sería exitosa y de lo más agradable. Las temperaturas y el clima a final de Enero de 1959 habían mejorado mucho, lo que sin duda animó mucho más a estos estudiantes experimentados en el alpinismo. Nada más comenzar la expedición de este grupo, el día 28 de Enero tiene que parar ya que uno de los jóvenes, Yuri Yudin, enfermó de modo repentino. Dejaron a este miembro de la expedición en el último puesto de aprovisionamiento, este fue el último lugar en donde se vería a todo el grupo con vida.

Yuri, cabreado con lo sucedido  comentó al jefe de la expedición Igor, un experimentado alpinista, que quizás podría cambiar el clima a peor. Igor comentando lo que pudiera pasar, le comentó que si el clima empeoraba, sería normal que la llegada para el día 12 de Febrero se postergarse un poco más. Esto era algo normal y habitual en las expediciones que iban a los montes Urales en ese momento, el clima era impredecibl e y como tal, todo estaba sujeto a este.

 Lo cierto es que como hablaron Igor y Yury, el clima no iba a ser amables con ellos y pronto comenzaría a empeorar. Esto obligó a buscar mejores rutas y desviarse un poco de su propia ruta trazada por ellos. Con estas nuevas circunstancias adversas, el grupo de jóvenes  pronto decidió establecer un campamento base, en donde esperarían a que el mal tiempo mejorara un poco.

Pasaron los días y al no ver el regreso de los jóvenes, como tampoco ninguna noticia de ellos, los familiares el 20 de Febrero comenzaron a dar la voz de alarma a las autoridades soviéticas del momento. Estas autoridades soviéticas, pronto comenzaron  la búsqueda de estos chicos para contactar con ellos y ver que había pasado, así como comenzar la evacuación del grupo. Este primer grupo que sale al contacto de ellos, estaba compuesto no sólo de personal militar y policial, sino también de compañeros de la universidad Técnica de los Urales.

El grupo de rescate enviado, encontró el último campamento en el que se habían instalado este grupo de estudiantes amantes del alpinismo y la montaña. Lo cierto es que, no encontraron lo que ellos iban pensando encontrarse. Ellos pensaban encontrar a los jóvenes esperando ayuda y con alguna razón por la cual no habrían podido volver de vuelta. Pero esa no fue la visión que encontraron. Las tiendas de campaña estaban rotas desde dentro y parcialmente cubiertas de nieve, algo que sin duda pronto hizo correr los malos presagios y pensamientos de aquellos rescatadores. Dentro de las tiendas no había nadie, pero sí se encontró en ella la ropa de abrigo, sin la cual no se les hubiera ocurrido salir, y objetos útiles como también objetos personales. Se encontraron también cámaras que llevaban los jóvenes, y que pronto fueron puestas a disposición de profesionales, para saber mediante el revelado de estas fotografías tomadas por estos jóvenes, algo más de su desaparición y de lo que allí había sucedido. Por estas fotografías se supo que  el grupo había acampado en ese lugar el día dos de Febrero por la tarde.

El equipo de rescate pronto comenzó a investigar más a fondo las inmediaciones del lugar, buscando nuevos datos que les aclarase el sitio en donde estaban los alpinistas. Encontraron un conjunto de huellas que asociaron a huellas de unas 8 u 9 personas, algo importante, ya que nos daría a ver como estos jóvenes salieron todos juntos del campamento. Pero esta nueva información les dio a pensar en una nueva pregunta, ¿Por qué salieron corriendo en plena noche de sus tiendas sin ropa de abrigo? ¿Qué les hizo huir? ….

Las huellas encontradas, aclararon algo más como salieron estas personas de sus tiendas en plena noche. Algunos se sabe que salieron con unos simples calcetines, otros con las botas y los menos afortunados descalzos. Junto a estas huellas no encontraron otras huellas que  dieran  a pensar que había algún animal o alguien que les persiguiera. Las huellas se dirigían hacia una arboleda cercana en donde ya allí desaparecían.

Al borde de esta arboleda los peores presagios de estos rescatadores se iban a hacer realidad. Encontraron dos cuerpos sin vida de estos jóvenes, eran los de Georgi Krivonischenko y Yuri Doroshenko, el primero de 24 años de edad y la segunda persona, de 21 años. Se los encontraron de una forma un tanto dramática y dantesca para el tiempo que estaba haciendo en esos parajes de los Urales. Sólo llevaban puesto la ropa interior, como si algo les hubiese alarmado y hubieran tenido que salir con lo puesto de sus tiendas para poder alcanzar el gran premio de que no les arrebatasen la vida. No tenían signos de violencia en sus cuerpos, así como tampoco en su piel, por lo que muchos pensaron en el frío extremo como la causa de su muerte.

Unos pocos metros más hacia adelante, se podían ver los restos de lo que pudo ser un intento del grupo de agarrarse a la vida. Eran restos de una hoguera y algunas ramas de pino destrozadas. Junto a estos nuevos restos se encontraron los restos de Rustem Slobodin, de 22 años de edad, así como también los de Zina Kolmogorova, de también 22 años de edad y los restos de 23 años de edad, de Igor Dyatlov. Este nuevo grupo encontrado, parecía haber intentado alcanzar el campamento principal, ya que según el posicionamiento de los cadáveres, los expertos determinaron que  morirían intentando alcanzar aquel primer puesto donde se encontraban las tiendas de campaña.

Rápidamente, los expertos analizaron los cadáveres de estos chicos, intentando dar a ver una explicación lógica de la huída del campamento, que trágicamente les llevaría a su muerte. No encontraron nada, la autopsia realizada a los cuerpos, sólo esclareció que murieron de frío, un frío que les hizo contraer hipotermia, por la cual murieron. No se pudo ver rastro alguno de señales o heridas externas, solamente un cuerpo tenía una pequeña herida en su cabeza, pero los médicos determinaron que esta sería imposible de causar la muerte a una persona. Las investigaciones igual que la búsqueda de los 4 jóvenes que aún no habían aparecido continuó, y continuó dando nuevas y escalofriantes informaciones de lo que pudo ocurrir en aquel paraje de frío y nieve.

Los cuerpos de los otros estudiantes rusos no pudieron encontrarse hasta alcanzados dos meses del inicio de la primera búsqueda. Estos 4 cuerpos estaban enterrados bajo 5 metros de nieve virgen, muy cercanos a un pequeño barranco. Este barranco tampoco se encontraba muy lejano al lugar en donde el equipo de rescate encontró el macabro hallazgo de los cuerpos de sus compañeros. Los cuerpos ahora encontrados eran  los de Nicolas Thibeaux-Brignollel, de 24 años, Ludmila Dubinina, de 21, Alexander Zolotaryov, de 37, y Alexander Kolevatov, de 25. Pero sí los otros cuerpos encontrados meses antes, no presentaban ningún rastro de violencia, estos por el contrario sí tenían rastro  de violencia. Este es el caso de Thibeaux, el cual tenía destrozado el cráneo por dentro. También encontraron signos de violencia en los cuerpos de Zolotarvov y Dubinina, los cuales tenían varias costillas rotas. Algo que asombró mucho a los investigadores al ver el cadáver de Dubinina es el macabro hallazgo en la investigación de su cuerpo, de no encontrar su lengua. Parecía como si algo o alguien se la hubiera arrancado. Por lo demás los cuerpos de los alpinistas universitarios estaban en un estado razonable y sin signos de más violencia.

Estos cuerpos encontrados sí estaban vestidos. Lo que llevó a pensar que estos últimos cuerpos encontrados, serían los cuerpos de los últimos supervivientes del grupo que poco a poco y viendo como sus compañeros morían, se iban apropiando de sus ropajes, para no correr la misma suerte que ellos y morir por causa del frío. Esta afirmación se presentó como verdadera, cuando en estos cuerpos investigando sus ropajes, se pudo ver como llevaban ropa de sus compañeros ya fallecidos.

Con estos últimos cuerpos encontrados la investigación del caso siguió adelante para poder aclarar un poco más lo sucedido en aquel paraje frío de los Urales. Pero poco se pudo saber más ya que las autoridades soviéticas de aquel entonces dieron carpetazo al caso y quedó bajo secreto de sumario. Quedando también prohibido misteriosamente el acceso a la zona donde habían sido encontrados los cuerpos y el campamento base de los chicos. Ante esto, otra decena de preguntas se nos cierne en nuestra mente…

¿Por qué hombres rudos y acostumbrados al frío, como las autoridades soviéticas de plena Guerra Fría, prohibieron entrar en este paraje natural?

¿Pudieron encontrar respuestas a lo ocurrido? ¿Qué hallaron en esos montes de los Urales?

Lo cierto es que durante más de 50 años estas preguntas no han tenido respuestas. Nada se sabe sobre lo ocurrido en aquellos montes, ni tampoco la causa de la prohibición de entrar allí. Se llegó a crear una organización de amigos y parientes de los fallecidos, Fundación Dyatlov, para poder presionar a las autoridades soviéticas, para que dieran información, pero no se dieron informaciones o indicios exactos de lo ocurrido en  aquel mes de Febrero de 1959 en aquellos montes.

Con el paso del tiempo, muchas hipótesis más o menos acertadas se han dado sobre lo que pudo ocurrir, desde un ataque de los indios Mansí, que eran nativos de la región. Incluso se dijo que todo pudo ser un experimento militar soviético, hasta la versión más misteriosa y enigmática, las apariciones según meteorólogos militares del momento de misteriosas luces voladoras que surcaron aquellos parajes naturales en Febrero de 1959. Sean o no verdad, estas hipótesis dadas, en aquella montaña 9 jóvenes universitarios perdieron la vida en extrañas circunstancias y nada se ha podido saber sobre lo ocurrido. Sólo sabemos por medio de las fotografías que ellos se hicieron, que todo iba bien hasta que la misteriosa tragedia se fue cebando uno a uno con ellos.