La última copa de Edgar Allan Poe..

“No tengo fe en la perfección humana. El hombre es ahora más activo, no más feliz, ni más inteligente, de lo que lo fuera hace 6000 años.”

Esta es la historia de unos de los grandes de la literatura americana, uno de tantos grandes personajes de la historia mundial, del que se le conocen muchas cosas buenas pero no tantos otras vivencias tan buenas. Edgar Allan Poe, el brillante escritor americano, nació  en la ciudad de Boston en el año del Señor de 1809. Sus progenitores se dedicaban al espectáculo, de este modo hacían actuaciones cómicas de un lado para otro de Estados Unidos para poder salir adelante de la forma más honrada posible. Tiempos difíciles que  pronto se echaron encima del pequeño Edgar, ya que  en su infancia tendría que soportar la pérdida de sus progenitores quedándose huérfano.

Aun con este comienzo, la vida volvía a darle otra nueva oportunidad al pequeño Edgar. Una familia americana adinerada pronto se hizo cargo del pequeño, eran los Allan,  John y Frances Allan. Esta adinerada familia vivía en Richmond, Virginia. Su infancia, aun así, no fue todo color de rosas, de tal modo el pequeño Allan tuvo que adaptarse no sólo a su nuevo entorno, sino también a estas nuevas personas que le habían dado cobijo en su hogar. Esta fue la tarea más dura en la vida social de Edgar, su nuevo padre quería para el muchacho un futuro un tanto distinto al que Edgar quería.  También dificultó mucho la relación con su padre, el hecho de que Edgar prontamente se iniciara en el juego y, con éste, se enganchara a la bebida. Por todo esto Edgar decidió viajar y trasladarse a vivir a su ciudad de nacimiento, Boston.

Poe eligió para él una nueva vida, pero también eligió cambiar la riqueza y la buena vida con sus padres adoptivos por una nueva etapa marcada por el poco dinero y la supervivencia. Su vida fue todo un cúmulo de cosas, trabajó desde literario, periodista y hasta militar, enrolándose en el ejército americano por un período corto de tiempo. Por todo ello, viajó mucho por la América de principios del XIX. Una América que nunca supo adaptarse a la literatura de Allan y a la que Allan nunca supo integrarse. No eran buenos tiempos para la escritura, sino para la forja de un gran estado, el americano.

Sus escritos, sus cuentos y su poesía eran de otros tiempos, como relataba Cortázar, amigo de Edgar. Aún de este modo, la vida ponía a su lado a una compañera, su prima Virginia Clemm, con la que se casaría contando ella con tan sólo 13 años de edad en 1835, Baltimore. Justo 10 años después de esa boda es el célebre poema de  Edgar, “El cuervo”. Este título parecía darle una señal a Edgar, ya que dos años más tarde su mujer moría de tuberculosis, dejándolo sólo y con una gran pena. Desde ese momento, Edgar Allan Poe comienza su declive como persona. Comienza a beber y a tener una vida insana de taberna entregada a una muerte pronta. Muerte de la cual en su vida se relatan episodios de  alucinaciones. Todo parecía ir encaminado a un siniestro final del escritor en esta vida, pero lo cierto es que la vida volvió a ponerle un atisbo de esperanza, esperanza que con los hechos transcurridos en el final de su vida, más bien se encaminó a un final misterioso y del que hoy en día nada se sabe.Ciudad de Baltimore siglo XIX

Conoce a una rica dama de la ciudad, con la cual comienza un nuevo romance que parece que va a terminar en boda. Es en estos momentos cuando Edgar recupera el rumbo  de su vida y parece aparcar todo lo malo vivido. Los amigos de Edgar comentaban que estaba alegre, cambiado y sobre todo tranquilo. La vida le estaba dando la paz tan deseada por él en todo este tiempo, una paz que pronto se convirtió en tinieblas. Allan ya no bebía, había prometido que la bebida era parte de su pasado y que no quería volver a ese tiempo oscuro, abriéndose a la nueva luz que le ponía la vida por delante. Pero esta luz se fue apagando poco a poco hasta convertirse en oscuridad.

Un par de semanas antes de la tan ansiada boda, Edgar decide salir de su casa para no volver nunca más. Los amigos de Edgar y su futura mujer lo buscaron por todos los rincones de la ciudad, hasta que finalmente se lo encontraron en la puerta de una taberna, tirado en la calle y con ropas sucias que no eran las suyas. Los testigos allí encontrados testificaron que al encontrar a Edgar no olieron alcohol, algo sumamente raro al estar tirado y sin sus ropas a las puertas de una taberna.

Buscaban a un hombre nuevo, un hombre optimista con el nuevo cambio que le había dado la vida, un hombre alegre, y se encontraron a una persona con ropas sucias, que no sabía dónde estaba y que misteriosamente tenía delirios…

Nada más se supo de lo ocurrido en esos días y hasta día de hoy, no se sabe  nada de los días antes de la muerte de Edgar Allan Poe, ni tampoco del misterio de su muerte. Pues cuatro días después, el  7 de Octubre de 1849, sus ojos y su mente se apagaron definitivamente entre delirios y gritos, dejando la paz tan ansiada a su cuerpo que el mismo quería.

Muchos han intentado dar una versión al final de su vida, para aclarar lo ocurrido, cólera, alcoholismo o incluso que no estaba entusiasmado con esta nueva vida que iba a comenzar, pero lo cierto, lo único que podemos ver de todo esto, es que el escritor del romanticismo oscuro, de terror y misterio, se fue dejándonos su último libro de amor y oscuridad….

Su misteriosa muerte

Edgar Allan Poe firma en fondo negro

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