El Flautista de Hamelin. La verdadera Historia del cuento…

Cada noche cientos de madres, por todo el mundo, no se despiden de sus hijos sin antes no leerles unos pequeños párrafos de esos cuentos que tanto les gustan a ellos. Sin saberlo, las madres comienzan a leer el cuento de cada noche, ese cuento que le regalo su abuela o su padre, o simplemente ese cuento que ellas recuerdan de su feliz infancia. Cuentos que al ser leídos por una persona del siglo XX-XXI, sólo denotan alegría y una constante lucha entre el bien y el mal, de la cual siempre gana el lado azul y feliz de las cosas terrestres. Actualmente no nos paramos a pensar, el motivo de ese cuento, como tampoco la época y la situación que dieron magia a la mano de un escritor antiguo a dar vida a ese relato que con el tiempo se ha ido modificando por nuestras mentes, hasta dar vida a ese cuento infantil hermoso y bonito de cada noche.

Si miráramos en su interior y preguntáramos al escritor o simplemente al mismo cuento, este nos daría información, una información que en ocasiones haría que ese cuento que narramos en voz alta a nuestros hijos, pasase de estar en su estantería infantil a relatarse por las noches en programas de misterio o incluso en documentales dejándonos boquiabierto y sin duda, con una sensación muy distinta a la que vivimos al relatárselo a joven.

Hoy en día la televisión y los medios de comunicación han dejado a un lado la labor de aquellas personas que trabajaban para alertar a sus vecinos, mediante historias, discursos en la plaza pública o como en este caso cuentos. Los cuentos, no se escribieron en su mayoría para introducir plácidamente al menor de la casa en el mundo de los sueños, sino fueron realizados para advertir, para dar a ver los peligros a los que el individuo  podía enfrentarse en aquellos mundos oscuros de las aldeas campesinas y ciudades oscuras de polvo de fábrica. Eran un timón, un salvavidas para aquel  hombre o mujer que lo leyera  y que se encontrara con aquella peligrosa situación, contada en el libro con personajes ficticios, pudiera solventarla con éxito salvando incluso su vida.

Uno de estos cuentos que hoy en día, cientos de personas tienen en sus casas y son leídos con una sonrisa a sus hijos cada noche, es el Flautista de Hamelin. Un cuento que a simple vista, a ojos de una persona poco informada en la historia o que simplemente no se ha parado a pensar el porqué de su  elaboración, puede parecer un relato feliz y sin duda amable. Un hombre que salva a la ciudad de una plaga de ratas que se quieren apoderar de una hermosa ciudad, sin duda es un héroe. Con el tiempo este resumen es el que nos ha quedado para leerlo a nuestros hijos, amigos o incluso por mera diversión. El fin didáctico del mismo cuento elaborado hace cientos de años, ha quedado relegado a un lugar oscuro de algunas bibliotecas, para en cambio, ensalzar los valores del héroe europeo  que ayuda a sus conciudadanos y consigue eliminar la plaga.

Si somos curiosos y queremos saber que estamos leyendo en realidad a nuestro hijo en esta ocasión adentrémonos en el mundo de este cuento.

El transcurso de la historia del cuento se cierne sobre el pueblo de Hamelin, sobre el 1284. Es en este año cuando el tranquilo pueblo se ve azotado por una gran plaga de roedores que hace la vida imposible a los habitantes del mismo. El alcalde y las instituciones del mismo comienzan una ardua labor para deshacerse de ellas, pero no logran grandes éxitos en sus labores. Es importante centrarnos en la época, siglo XIII. En estos años una plaga como esta no era un mero problema, sino un gran problema que podía terminar en  acontecimientos nefastos para un pequeño pueblo o ciudad, como puede ser un brote de peste. Por eso el afán de estos gobernantes a parar cuanto antes que los roedores caminaran a sus anchas por sus calles. Una mordedura de una rata infectada, podría ser el principio del fin para este hermoso pueblo. Al no dar con la tecla para hacer que estos roedores se marchasen de sus calles, ofrecieron 100 monedas de oro a la persona que les ayudase a deshacerse de ellas, dejando el pueblo libre de esta plaga por fin. La noticia de la recompensa recorre los caminos cercanos al pueblo, así como también comienza a difundirse por los pueblos cercanos.

Un día llega al pueblo un individuo misterioso y muy curioso. Vestía una vestimenta de diversos colores y de forma muy rara. Pronto quiso tener una reunión con los dirigentes del pueblo para comunicarles que el mismo era la solución a todos sus problemas. Los dirigentes sin saber qué  actuación tomar ya contra esta plaga, acceden y escuchan con lo que este hombre misterioso les quiere comentar. No se sabía bien su procedencia, como tampoco nadie del pueblo o alrededores lo había visto nunca, era un forastero misterioso que había llegado a su pueblo a solucionar todos sus males. Este hombre al reunirse con los dirigentes del pueblo, pide que a cambio de que el solucione el problema de la plaga de roedores, se le pague por ello esas 100 monedas de oro, que el mismo alcalde había puesto en la recompensa. Los dirigentes al ver que el individuo no pide nada más que eso, lo justo, accedieron a su propuesta y aceptaron.

De entre sus ropajes saca una pequeña flauta de madera y éste comienza a tocarla. Todos los ciudadanos mirándolo con cierto grado de asombro susurran sobre si ponerse a tocar ahora, solucionaría sus problemas, pero lo cierto es que algo comienza a producirse. El hombre misterioso, comienza a pasearse por las calles tocando una melodía tan o más misteriosa que el mismo, y con ella las ratas que habían invadido la ciudad comienzan a salir. Los aldeanos estupefactos comienzan a no creer lo que ven, esa melodía nunca antes escuchada hacía salir de sus nidos a cientos y cientos de roedores, dejando la ciudad limpia de ratas. Por las calles de Hamelin, se ven procesiones de ratas que van como hipnotizadas detrás del misterioso hombre de la flauta, todas van donde el vaya.

Este misterioso músico que comienza a verse por el populacho como el gran héroe que los ha salvado de la maldita plaga, comienza a llevarlas a estas junto al río. Junto al río comienzan a morir ahogadas cientos y cientos de ratas, solucionando de esta manera el problema de la plaga. Cuando todas han sido ahogadas en el río mientras lo seguían al escuchar su misteriosa música, el hombre decide que su trabajo ha concluido y regresa a Hamelin para  tomar la recompensa. Todo parecía lo acordado, pero lo cierto es que al llegar al pueblo y hablar con los aldeanos y sus gobernantes, todo comienza a torcerse. Estos no quieren pagar al misterioso flautista, de tal modo comienzan a  criticar sus métodos, ya que entre otras muchas cosas lo acusan de no haber acabado el mismo con los roedores, sino que ha sido el río mismo el que las ha matado, por lo tanto el no era el que les había salvado. Ante todo esto el misterioso hombre decide marcharse de Hamelin no sin antes endulzar el ambiente de la ciudad con su melodía.

Comienza a andar por las calles de Hamelin, como anteriormente lo había hecho, sólo que esta vez no eran las ratas las que salían a su encuentro, sino cientos y cientos de niños del lugar. Los niños parecían poseídos por las notas que ese misterioso hombre iba tocando y que se iban transformando en la dulce melodía, que los iba separando de sus familias. No podían hacer nada sus padres, pues algo o alguien hacía que los niños no parasen de andar y se alejaran con dicho hombre, antes de luz, ahora oscuro que se llevaba a sus hijos por sus propios pecados.

Muchos lectores pensarán que todo es mentira, un macabro final para un hermoso cuento que han ledio y recitado en voz alta cientos de veces, pero no lo debían de pensar así en el siglo XIII, no sólo los habitantes de Hamelin, sino también la representación eclesiástica del momento, pues aterrorizados por lo acontecido, decidieron no sólo avisar de lo ocurrido dentro de la iglesia y en los propios muros del templo.

“En el año 1284, en el día de San John y Paul, el 26 de junio. Un gaitero, vestido de muchos colores, 130 niños nacidos en Hameln fueron seducidos y perdidos en el Calvario cerca de Koppen”

Según cuenta la leyenda, estos niños se adentraron en el bosque cercano a Hamelín con el misterioso flautista. Quizás buscaban un mundo mejor, un mundo sin mentiras y donde permaneciera la buena fe de las personas, quizás el hombre quería salvarlos de la maldad de los que vivían con ellos, o quizás  era un personaje oscuro que solamente quería  llevar a los pequeños por un camino de dolor, encontrar respuesta a lo que había vivido de sus padres.

Lo cierto es que poco podemos saber. Como la mayoría de leyendas que terminaron en cuento en esta época es muy complicado sacar lo que es verdad o mentira, y aún teniendo indicios claros de que el personaje existiera o si una cantidad de niños desapareciera, es muy difícil asegurar que todo es verídico, pero no por eso hay que atender a la historia, escucharla en su inmensidad de los hechos y meditar sobre lo que ella realmente nos quiere contar, decir o simplemente advertir. Actualmente la iglesia local del lugar tiene grabado en roca pura la inscripción anterior dada, pero al entrar encontramos una representación de la historia en un vitral donde con imágenes cuenta lo acontecido en Hamelin.

Lo único claro que los investigadores del caso sacan, es que los muchachos nunca aparecieron. Historiadores interesados en estos temas de folclore, han dado la hipótesis que estos niños pudieron ser reclutados por las cruzadas infantiles organizadas  sobre el siglo XIII. Unas cruzadas con grandes tintes de desgracia según narran los relatos históricos, pues en la mayoría de los casos, los muchachos morían de hambre, enfermedades, simplemente eran engañados o dedicados a diversas materias obligándoles a hacerlas. También se ha tenido constancia de que muchos de estos menores fueron vendidos en las costas de África como esclavos, por desalmados mercaderes occidentales que, al no estar nadie para defenderlos querían hacer negocios con ellos.

Otra teoría también que ha cogido peso con el paso del tiempo, es que no solamente estos muchachos fueron  encaminados a estas cruzadas infantiles, las cuales tenemos constancia, al ver lo ocurrido con los muchachos, de cómo el obispo de Brindisi mandó regresar a los niños a sus casas viendo el fracaso de ellas, sino también pudieron ser utilizados para la repoblación de la Europa central y del este. Eran zonas poco pobladas y que urgía a los nobles a darles labranza, como alguna actividad para posteriormente cobrar y tenerlos en vasallaje. Esta práctica era muy utilizada no sólo en Europa, sino también la vemos en la España de la Reconquista, se dan tierras a pobladores y estos si querían ir a ellas podían hacerlo libremente y no pagaban impuestos por un tiempo. Eran privilegios que le daban a la persona para hacer más apetecible ir a trabajar esas tierras. No hay que decir que el peligro era extremo, eran tierras poco conocidas, muchas veces salvajes o simplemente muy cercanas a la frontera, lo que hacía que la mortalidad fuera elevada y una fiel compañera de los que vivían en ese entorno.

Nunca sabremos realmente las respuestas a las preguntas, que cientos de personas se han hecho a lo largo del tiempo sobre este caso…

¿Qué ocurrió de verdad? ¿Quién era ese misterioso hombre? ¿Dónde fueron los niños?…

Sólo sabemos lo que nos cuentan los pocos escritos que hay sobre el tema, las piedras y vidrieras de esa pequeña iglesia y que había calles por las cuales era ilegal tocar  música  por donde el misterioso hombre rompió cientos de familias al llevarse a los hijos de éstas…

 

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